Más Platón y menos Prozac

Autor: Lou Marinoff
(Reseña de Olga López)

El Libro de Urantia nos dice en repetidas ocasiones que debemos reconciliar la ciencia, la filosofía y la religión si queremos desarrollarnos armónicamente. Sin embargo, vivimos unos tiempos de ensalzamiento de la ciencia, de modo que la filosofía y la religión han sido relegadas por no poder explicar la realidad mediante pruebas palpables según el método científico. Además, dado el utilitarismo imperante en la sociedad, todo aquello que no es útil no sirve, y tanto la filosofía como la religión se consideran “inútiles”. Precisamente de rebatir esto se encarga Lou Marinoff en este libro.

La filosofía no debe verse como una disciplina puramente especulativa, asentada en el etéreo mundo de las ideas. Puede ser útil, y de hecho lo es, para ayudarnos a comprender mejor el mundo que nos rodea y a descubrir cuál es nuestro papel en él.

El autor explica en este libro de qué trata la “terapia filosófica”, que él y otros discípulos suyos se encargan de impartir, alejada de enfoques pseudomédicos y de tratamientos superficiales de los problemas que acucian a los seres humanos como el enfrentamiento con la muerte, los cambios imprevistos, las relaciones con los demás, etc.

Partiendo de la base de que siempre hay un filósofo o doctrina filosófica que puede ayudar a una persona con una circunstancia vital determinada, el autor da diferentes ejemplos de casos reales en los que se encontró la solución a los diferentes problemas de esas personas acudiendo a la filosofía.

Se trata, en definitiva, de reivindicar la filosofía, el arte del diálogo en el que ambos dialogantes se acercan un poco más a la verdad, y que ya Sócrates defendió en su día. No se trata de que otros nos den las recetas mágicas a nuestros problemas, sino que nos muestren caminos que otros han transitado antes, para que decidamos por nosotros mismos si nos pueden servir o no para afrontar las circunstancias adversas de la vida.

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